Las consideraciones de BPM, además de los programas prerrequisitos (PPRR) incluyen acondicionar el edificio para garantizar que se cumpla el Sistema de Gestión y lo hagan viable. Pero acometer esta acción de “actualizar el edificio” se debe hacer un estudio detallado de costo beneficio de acuerdo con los criterios de riesgo, espacio y uso de una planta BPM, pues las inversiones de planta física son el mayor costo en el proceso de implementación de los programas prerrequisitos (PPRR).
La situación más difícil de alcanzar en las mejoras, es que deben estar listas y preparados para que los auditores de las entidades oficiales realicen la revisión del edificio “el continente del proceso”. Y para este escenario es donde se deben saber manejar las inversiones llamadas usualmente, “provisionales”, las cuales tienen como objetivo bajar costos, “mientras se puede hacer la definitiva”. Algunas de estas inversiones se pueden volver “provisionalmente definitivas” porque muchas veces se vuelven a repetir por años, mientras llega un nuevo auditor.
El sistema de gestión debe considerar que el costo beneficio de las inversiones en planta física, cumplan con una determinante que la norma especifica claramente: “facilitar” los procesos de aplicación de los programas, quiere decir, por ejemplo, que si un detalle constructivo o un material no facilita la limpieza o la desinfección no está cumpliendo su objetivo y podría estar poniendo en riesgo la operación o estar generando una probabilidad de contaminación, y es aquí donde la “provisionalidad” puede ser peligrosa para las finanzas de la empresa. Por fallas de inocuidad una empresa puede perder de un momento a otro la confianza de sus clientes y sufrir grandes pérdidas económicas que la pueden llevar a la quiebra.


